AMISTAD.
Esta era una niña que
siempre estaba sola y no sabía el porqué. Ella buscaba y buscaba la respuesta pero
no la encontraba. En las bancas de la escuela ella siempre estaba ya que nadie
la acompañaba. Ella solo anhelaba estar acompañada.
Un día de camino a casa se encontró
con un perrito que le siguió a casa, no sabía porque le seguía, ella le preguntó
-¿Por qué me sigues animalito? Ve a tu
hogar donde perteneces, a lo que el perrito
le contestó –no tengo un lugar al cual llamar hogar. La niña al oír esto
se llenó de remordimiento y le dio un lugar
en su hogar. Al día siguiente se levantó como siempre y se preparó para ir a
estudiar –un día mas, dijo con mucho pesar, tomó su mochila y se dirigió a la
escuela, detrás de ella escucho unas pisadas, no tanto humanas, sino que eran
pisadas distintas, volteó y era aquel perro que encontró
-¿Por qué me sigues de
vuelta?, quédate en casa, le dijo.
-No puedo hacerlo, me aburriré,
prefiero seguirte, le contestó.
La niña solo se volteo y siguió
su camino. Al salir del colegio vio al pequeño can esperando por ella,
entonces, aquella niña fue hacia él y le tomó como si le perteneciese.
-Eres el primero que espera
por mí, desde ahora serás mío, le comentó al can que alegremente la miraba.
Desde ahí, todos los días ella
se levantaba con muchas ganas de vivir, ya que había encontrado a alguien con
quien compartir y poder llamar amigo. La niña siempre platicaba con él, como si
fuese un verdadero humano, la semblanza de esta pequeña cambió notablemente, comenzó a cambiar un ceño
fruncido, por una sonrisa, cambiar una lágrima por una carcajada. Su vida
cambió notablemente. Y un día, conversando con su perro le dijo, -Que bueno que llegaste a mi vida,
sin ti estaba vacía y sentía que nadie me quería. El perro volteó y la miró, y
mantuvo su mirada fija en ella mucho tiempo y la niña lo notó-¿Por qué me miras
tan fijamente? El perro le respondió, es
que al fin encontré a quien buscaba, sin hogar yo me encontraba, triste y
desolado estaba, y al verte pude sentir que por lo mismo pasabas, te seguí , y
ahora que contigo estoy sé que nunca más estaré solo. La niña soltó una lágrima
y de inmediato abrazo al can, sus sonrisas eran enormes, y los motivos de esas
sonrisas eran los mismos.
Ambos encontraron lo que
buscaban, cuando menos lo esperaban, y tal vez de quien nunca imaginaron.